Por: Natalia Fernández García-Basterra, profesora de Biología del IES Ramón Aller Ulloa.

¿Sabíais que recordamos más tiempo y con mayor facilidad aquello que vemos que aquello que leemos? Y aún más si en lugar de leerlo o verlo, lo hacemos. Estas son algunas de las contribuciones del famoso pedagogo Edgar Dale, quien desarrolló el cono del aprendizaje, a la instrucción visual. No es de extrañar, pues, que las ilustraciones nos ayuden a retener con mayor facilidad la información de textos complejos, como pueden ser los científicos, y por ello la ilustración científica podría ser una gran aliada en el ámbito educativo. Natalia Fernández García-Basterra, profesora de Biología y Geología en un instituto público de Galicia, está de acuerdo con esto. No solo usa ilustraciones científicas en sus clases, sino que además fomenta la práctica del dibujo entre sus alumnos a la hora de estudiar anatomía, metabolismo y otros temas en sus clases de ciencias. En este post, Natalia nos muestra el trabajo de sus estudiantes y cómo la ilustración científica contribuye a asentar el conocimiento que adquieren.

Soy profesora de Biología y Geología en el IES Ramón Aller Ulloa, Lalín, Pontevedra. un instituto público de Galicia, imparto clases a alumnado de Bachillerato y de ESO (Educación Secundaria), en una franja de edad entre 14 y 18 años. Me gusta mucho dibujar, por eso, en mis clases utilizo a diario ilustraciones científicas, dibujos y esquemas como recurso didáctico, que sirven de apoyo a mis explicaciones y me permiten describir de forma más clara, conceptos y procesos que pueden resultar difíciles de comprender, sobre todo en esas edades, como estructuras celulares, anatómicas, histológicas, conceptos de metabolismo, botánica, etc.

Al dibujar con rotuladores en la pizarra o usando las herramientas de la pizarra digital, o cuando hacemos posters y collages para montar una pequeña exposición en el aula, creo que consigo captar más la atención y el interés de mi alumnado por lo que intento transmitir: “Una imagen vale más que mil palabras.”

El dibujo en la clase de Biología debe simplificar la información, ser descriptivo, resaltar lo importante o lo que interesa enfatizar. Así, los alumnos y alumnas, van creando sus modelos mentales que podrán modificar y perfeccionar a lo largo de su vida, si escogen el camino académico.

Los libros de texto en papel y/o digitales, fichas de trabajo, animaciones, vídeos, actividades interactivas y de gamificación como kahoots, genially, flipped classroom, etc. son recursos educativos que ayudan a conseguir mejores resultados académicos en el alumnado y a la vez se lo pasan bien aprendiendo.
Pero yo considero que realizando actividades “clásicas” de dibujo científico, usando el papel y los lápices de colores, les resulta más fácil reconocer estructuras, comprender y fijar los conocimientos propios de la materia de Biología.

Ya lo decía D. Santiago Ramón y Cajal, y yo suscribo sus palabras:
“El buen dibujo, como la buena preparación microscópica, son pedazos de la realidad, documentos científicos que conservan indefinidamente su valor y cuya revisión será siempre provechosa, cualesquiera que sean las interpretaciones a que hayan dado origen».