Post de: Clara Cerviño, docente de Illustra aves e Illustra Acuarela

Desde que hago ilustración de animales lo primero que trabajo siempre son los ojos y si no me convencen vuelvo a empezar. Te sorprenderá ver que a pesar de tener todo el resto del dibujo en blanco, cuando unos ojos tiene vida la ilustración irá viento en popa. Seguramente el tamaño de los ojos en tus ilustraciones será bastante pequeño, por lo que a priori te parecerá tarea de un par de minutos. ¡Nada más lejos! Si quieres conseguir expresividad y profundidad en la mirada deberás dedicarle bastante tiempo. En primer lugar te recomiendo que te pares a analizar bien el tipo de ojo que vas a trabajar, sobre todo cómo se disponen los párpados o las escamas sobre el mismo y aquellos elementos que pueda tener alrededor (plumas, pelos, membranas, etc). Haz este análisis a buen tamaño para poder detenerte en los detalles, será mucho más sencillo reproducirlo después en pequeño si tienes claras todas las partes.

Trabaja bien la pupila, que quede bien oscura, ¡y fíjate en su forma que no siempre es redonda! Es una de las pocas ocasiones en la que empleo el color negro, pero considero que es el único pigmento que te puede dar la profundidad que necesitas, no te quedes con la primera capa, insiste hasta que quede bien saturada. 

El iris suele ser la parte más «divertida» llena de colores y formas extrañas que a veces se resiste más de lo esperado (sobre todo en ojos de reptiles). No desesperes, procura encontrar un patrón, mancha, cruzado de lineas que recuerde a esa textura que estás observando, no se trata de reproducirla tal cual sino de captar su esencia. En cuanto al brillo no caigas en el error (muy común) de reproducirlo tal y como lo ves en la imagen de referencia donde muchas veces se aprecia el reflejo del fotógrafo, de un bosque o del foco de una lámpara. Recuerda que el objetivo es representar al arquetipo, el ideal, y no un individuo concreto en un momento determinado, por lo que sustituye el brillo por un punto de luz redondo, insisto, bien redondo a medio camino entre la pupila y el iris. Piensa que se trata de un reflejo en una bola de cristal, hacerlo con el borde muy bien definido y forma esférica te ayudará a dar la sensación de volumen del globo ocular.

Para terminar marca bien las zonas de sombra en los laterales, donde el ojo se junta con la piel o las escamas, de esta forma ganará mucha más profundidad. Conclusión: si quieres que tus animales ganen vida y realismo la clave está en los ojos.

PD: No es propiamente ilustración científica, pero las ilustraciones de Nadine Dudek (@nadinedudekartis en Instagram) son un claro ejemplo de cómo unos buenos ojos resuelven buena parte del trabajo.