La ilustración naturalista es una disciplina surgida en la época de las grandes exploraciones. En aquel entonces, los científicos e ilustradores se convirtieron en parte integrante de los equipos de exploración de los nuevos mundos. Su misión era de la registrar todas las especies desconocidas para los exploradores y, así, intentar comprender los patrones de la naturaleza de los nuevos mundos. Las ilustraciones realizadas no tan solo plasmaban la fisionomía de las especies descubiertas, sino que además retrataban el ambiente de las nuevas zonas. Para ello, además del rigor en el retratar los sujetos, era muy importante cuidar la composición, la iluminación de los elementos y otros elementos artísticos. Las obras resultantes responden principalmente a un estilo arquitectónico, es decir, que se caracterizan por copiar el detalle de cada elemento a partir de la mera observación.

 

En este sentido, la ilustración naturalista se considera más cercana al estilo del realismo o incluso del hiperrealismo que no de la ilustración científica. Las ilustraciones naturalistas buscan la armonía de las composiciones, tanto desde el punto de vista de los elementos ilustrados como desde el punto de vista de los colores utilizados. En este sentido, las obras resultantes no deben ser necesariamente fidedignas a la realidad, sino que corresponden más a una visión personal del autor. Asimismo, la ilustración naturalista se caracteriza por explorar temas cercanos a la naturaleza tales como representaciones de la vida y de la biodiversidad.

 

¿Entonces qué diferencia la ilustración naturalista de cualquier retrato artístico de la naturaleza? La finalidad. Una ilustración de la naturaleza transmite un mensaje determinado sobre el elemento retratado.

 

Principales diferencias respecto a la ilustración científica

La ilustración científica y naturalista pueden considerarse como disciplinas cercanas desde un punto de vista temático (ya que en ambas se trabajan con temas relacionados con la naturaleza) pero muy distantes desde el punto de vista de su finalidad. Mientras que la ilustración naturalista busca retratar un elemento dentro de su ambiente o contexto, la ilustración científica tiene una finalidad aún más concreta. Por ejemplo, ilustrar un proceso, esquematizar una determinada parte de la especie o mostrar elementos no visibles al ojo humano. En esta misma línea, la ilustración naturalista puede permitirse determinadas licencias artísticas que serían impensables en el caso de la científica. Esto se debe a que la primera disciplina se basa más en la observación y la segunda en el estudio y documentación sobre los elementos retratados.

 

Erizo común – Sara Domínguez Sainz