CÓMO EMPEZAR TU CUADERNO DE CAMPO: CONSEJOS PRÁCTICOS QUE FUNCIONAN

EVA CARRET – ACADEMIA ILLUSTRACIENCIA

Llevar un cuaderno de campo es una forma directa y enriquecedora de conectar con la naturaleza. Combina observación, dibujo y ciencia, pero también algo igual de importante: el disfrute personal de dibujar por puro gusto. No hace falta ser experto; basta con querer mirar con atención, hacerte preguntas y pasar un buen rato registrando lo que ves.

1. Los materiales: Simplifica y ganarás. 

Salir al campo a dibujar es casi un ritual. Y como en todo ritual, los objetos importan.

El cuaderno: Elige un cuaderno resistente, con tapas duras, con un  tamaño que no te estorbe, pero que te permita dibujar cómodamente. El tamaño A5 es ideal. Si usas acuarela, mejor papel grueso; de unos 300gr. De esta manera podrás trabajar con el agua sin preocuparte. Si eres más de grafito o tinta, puedes permitirte un papel algo más ligero y liso. 

No hace falta cargar con media papelería: Goma, sacapuntas con depósito, un par de lápices de grafito de varios tipos (te recomendamos al menos un 3H para los bocetos y un HB para la línea definitiva) y si te animas con el color, unas acuarelas (bastará con una caja pequeña) y algunos pinceles (puedes probar pinceles con carga de agua, que son muy prácticos para el campo. Si no te acostumbras a ellos no olvides llevar un par de tarros pequeños para el agua.) o incluso un kit de lápices de colores. 

Añade algunos clips para que el viento no decida por ti y algo de papel absorbente o un trapo para secar los pinceles y ya tienes un kit listo para explorar. Lo importante no es llevarlo todo, sino disfrutar del proceso sin complicarte.

Si quieres llevarlo a otro nivel, puedes incluso llevarte una sillita plegable, unos prismáticos para observar mejor, una regla para tomar medidas o una pequeña lupa para ver mejor los detalles de las plantas.

2. La composición: ordenar para entender

Una buena página de cuaderno de campo no tiene por qué ser muy elaborada, pero sí clara. El objetivo es que comunique lo que observaste de un vistazo. 

Antes de empezar a dibujar crea una estructura mental. Piensa dónde colocarás el dibujo principal, dónde quedarán las notas y qué elementos secundarios quieres añadir: detalles, ampliaciones, texturas, pequeñas flechas o esquemas. Son recursos que ayudan a explicar lo que ves sin necesidad de grandes textos.

La clave está en crear una jerarquía visual: decidir qué debe captar la atención primero y qué sirve de apoyo. Cuando lo logras, cada página se vuelve casi una pequeña infografía naturalista.

3. El color: una herramienta, no un adorno

El color tiene una forma maravillosa de guiar la mirada. No necesitas pintar toda la página ni hacer grandes acuarelas: a veces, una pequeña mancha de color en el lugar adecuado da vida a todo el conjunto.

Una paleta limitada simplifica las decisiones y hace que tus páginas sean más coherentes. Puedes usar colores más intensos en el motivo principal y tonos suaves y más aguados para el entorno.

El campo es el lugar perfecto para estudiar los colores de aquello que ha llamado nuestra atención. En una fotografía los tonos siempre se alteran de una manera o de otra, pero en vivo estás apreciando toda la riqueza de los colores de las plantas, los animales y los paisajes. Aprovecha para hacer apuntes de color y toma nota también de cómo has llegado al color definitivo. (Apunta las mezclas de color que has hecho para poder usarlas más tarde en tu estudio).

4. La narrativa visual: contar una historia sin necesidad de palabras

Cada página puede ser un pequeño relato de tu encuentro con la naturaleza. 

Empieza por algo general. Añade el nombre del lugar, qué clima has encontrado, la fecha, la hora… y luego acércate a los detalles que lo hacen único. Una ampliación de una textura, como por ejemplo la corteza de un árbol, un pequeño mapa del lugar o una nota sobre el comportamiento que viste en un animal, pueden transformar una página en una historia completa. 

Cuando hablamos de usar la narrativa en tu cuaderno de campo, no nos sirve hacer solamente un dibujo bonito de un animal. Trata de representar más detalles que nos den información extra a través de bocetos rápidos. Movimiento, actitudes, detalles que te han sorprendido… ¿Cómo movía la cola ese corzo que estuviste observando, por qué se balancea de esa manera la lavandera blanca, qué patrón sigue el vuelo de un jilguero? 

Si visitas el mismo lugar durante todo el año aprovecha para registrar los cambios que observas en las diferentes estaciones o horas del día. Tu cuaderno se convierte así en un diario científico, pero también en un reflejo personal de tu relación con el entorno. 

5. Constancia antes que perfección

Los cuadernos de campo no se llenan de páginas perfectas: se llenan de intentos, descubrimientos, tachones, bocetos rápidos y momentos de calma. La constancia hace el trabajo y precisamente esa imperfección y esa rapidez en nuestros dibujos es lo que le da más encanto. 

No hace falta irse lejos: un parque, un jardín o incluso una maceta en el balcón pueden ser escenarios perfectos para practicar. Páginas rápidas entre semana y alguna salida más larga cuando puedas. El cuaderno crece contigo y tu técnica se va perfeccionando con él.

Si no sabes por dónde empezar tu cuaderno de campo, aquí tienes algunas ideas: puedes centrarte en aves, insectos o plantas silvestres, explorar temas botánicos como hojas, frutos o texturas, o fijarte en microhábitats, detalles con lupa o ciclos de vida. Yo, por ejemplo, en un viaje a Maldivas hice un cuaderno dedicado a peces, corales y paisajes marinos, y se convirtió en uno de mis proyectos más especiales. Ahora cada vez que lo hojeo, me transporta de nuevo allí. Por eso, en mi próximo viaje, lo primero que meteré en la mochila será un cuaderno, unos lápices y mis acuarelas.

Si ya tienes experiencia con técnicas de dibujo, el curso Ilustra Cuaderno de Campo te permitirá llevar tu práctica mucho más lejos. Aprenderás una metodología para estructurar tus páginas, organizar la información y convertir tus observaciones en relatos visuales claros.  Y si crees que tu nivel de dibujo es mejorable o te sientes inseguro, te recomendamos dibujar un poco cada día para ir soltándote y, si puedes, realizar el curso Ilustra Básicos, que te dará una base sólida antes de lanzarte al cuaderno de campo.

CONSULTA EL PROGRAMA DEL CURSO ILUSTRA CUADERNO DE CAMPO

DESCUBRE LAS CLAVES PARA CREAR ILUSTRACIONES CIENTÍFICAS PRECISAS Y CAUTIVADORAS CON ESTOS 9 EJERCICIOS PRÁCTICOS

¡Obtén tu copia y aprende dibujando!

Descargar ahora