DESCUBRE TODOS LOS DETALLES DE UN PROYECTO DE ILUSTRACIÓN PALEOANTROPOLÓGICA PROFESIONAL

HUGO SALAISACADEMIA ILLUSTRACIENCIA

¿Te has preguntado alguna vez cómo abordan los ilustradores profesionales la creación de ilustraciones científicas? En el post de hoy, te cuento los entresijos de mi proceso creativo a la hora de producir ilustraciones científicas y naturalistas. Y me gustaría compartirlo contigo a través de un ejemplo real, un encargo que realicé durante el año 2020 y con el que disfruté especialmente: la reconstrucción paleoartística de la región sudafricana de Malapa a través del tiempo.

Malapa es una región sudafricana tremendamente especial por su historia paleontológica y paleoantropológica. En las últimas décadas, ha venido arrojando descubrimiento tras descubrimiento de nuevas especies de homininos, ramas divergentes y ya extintas del árbol evolutivo común a nuestra especie, que habitaron la región durante los últimos dos millones de años (y que han llevado a su inclusión dentro de la “Cuna de la Humanidad”). En este contexto, el cliente (paleontólogos de la Universidad de Wiwatersrand y conservadores de un nuevo museo paleoantropológico para la región) me encargó tres murales a gran escala que debían retratar la región de Malapa, su fauna, flora y ambiente, en tres puntos cronológicos diferentes (2 millones de años, un millón de años y 250.000 años) relevantes por las especies de homininos que la habitaron (Australopithecus sediba, Paranthropus boisei y Homo naledi, respectivamente).

Se trataba de un encargo muy complejo por el tamaño, la brevedad de los plazos y el volumen y complejidad de su contenido, pero también apasionante, así que solo quedaba ponerse manos a la obra.

En la gran mayoría de casos y en este en particular, mi proceso creativo (y me atrevería a decir que el de la mayoría de profesionales de este ámbito) sigue la misma pauta común. Todo empieza con un briefing, en el que el cliente te comunica el concepto que quiere representar y el objetivo del mismo, además de aportarte información relevante para ello. En el caso concreto de este encargo, el cliente especificó cómo representar a algunos de los homininos del proyecto, una lista de fauna para acompañarlos (¡con hasta 15 especies por mural!) y datos clave sobre la flora y el ambiente de la región.

Una vez asimilada esta información inicial, es esencial profundizar en el estudio y documentación, la parte del proceso que asegura el rigor y el valor científico del resultado final. Dada la envergadura de este encargo en particular, sería necesario ser eficiente y concienzudo y cubrir todos los aspectos relevantes a tiempo, desde las cuestiones más generales, como los diferentes ambientes y paisajes de Sudáfrica o su meteorología, a las más particulares, como la biología y hábitos conocidos de algunas de las especies representadas (vivas actualmente) o la reconstrucción anatómica de las especies extintas. Además, es necesario enfocar la documentación desde dos puntos de vista diferentes: la adquisición de información a través de entradas de enciclopedia, artículos y tratados científicos y otras publicaciones, y la recopilación de referencias gráficas. Sólo la fase inicial de documentación acabó llevándose más de un tercio del tiempo total del proyecto, aun así fue un tiempo bien invertido, ya que permitió comenzar a gestar una imagen mental de lo que aspiraba a representar.

Y es esta imagen mental incipiente la que nos ayuda a emprender la siguiente fase: la conceptualización, en la que empezamos a poner sobre el papel nuestras ideas y pasamos por un proceso de exploración hasta acabar con un boceto, una muestra ya algo más concreta, si bien aún sin refinar, de lo que será nuestra ilustración. Tratándose este encargo de producir ilustraciones corales, en las que armonizar una gran cantidad de elementos (recordemos, cada mural debía mostrar hasta 15 especies diferentes además de su hominino correspondiente), centré gran parte de mis esfuerzos en trabajar la composición, es decir, la disposición y el orden de cada elemento en el espacio de la obra. Por suerte, contaba ya con algunos puntos claros y decididos, por ejemplo, que los elementos clave de cada una de mis ilustraciones (los homininos) debían estar bien visibles en primer plano y en un punto focal. También era muy consciente de que, habiendo especies de grandes carnívoros entre la fauna a representar, iban a ser éstas las que guiarían la distribución del resto de especies y las acciones y el dinamismo de cada ilustración (pocos animales permanecen impasibles junto a su depredador natural). Partiendo de los cimientos que aportaban estos puntos ya decididos, poco a poco cada boceto fue tomando forma concreta, a la vez que iba decidiendo y concretando más elementos, por ejemplo el “mood” o estado de ánimo que transmitiría cada ilustración a través de su paleta de color, iluminación, etc.

Llegados a este punto, la siguiente fase pasa por enviar el boceto al cliente para una primera revisión a través de la que recibir su feedback para corregir y ajustar el concepto y los elementos de la ilustración. Es en este punto donde hay que hacer especial hincapié en que el cliente sea exhaustivo con sus comentarios, de esta manera evitaremos prolongar los errores y el trabajo adicional que ello conlleva. Por suerte, en este caso el feedback fue positivo: el cliente aprobó los bocetos (y las reconstrucciones anatómicas de la fauna extinta que había creado en paralelo) con comentarios menores y dio luz verde a producir las ilustraciones detalladas.

El proceso de producción de una ilustración detallada es tan variable y personal como el estilo de cada uno, de hecho, personalmente aplico procedimientos y procesos diferentes según el tipo de ilustración a la que me enfrento. En este caso, comencé directamente a trabajar sobre los bocetos, pintando encima y detallando poco a poco, pase a pase, empezando por el fondo y el entorno, procediendo progresivamente desde atrás hacia adelante y dejando los elementos focales para el final. Pasa algo similar con las técnicas que aplicamos: al final no son más que herramientas adaptadas a diferentes fines y como tales, no hemos de escatimar en aplicarlas en las situaciones pertinentes y combinarlas como sea necesario. Para este encargo, por ejemplo, combiné técnicas de ámbitos como la pintura digital, la fotomanipulación y postproducción digital y el modelado 3D. Durante todo el proceso, es necesario mantener un control estricto en aspectos como la iluminación o la perspectiva: todos los elementos representados han de mantener una coherencia al respecto. Por suerte, si trabajáis como yo en soporte digital y siempre que se mantenga los diferentes elementos separados, resulta relativamente fácil hacer correcciones de este tipo e incluso explorar cambios de posición, postura, etc. En definitiva, la producción de la ilustración detallada es la fase más laboriosa de todo el proceso (en este caso concreto, el detallado llevó unas dos semanas por ilustración) pero podemos superarla con paciencia, constancia y atención al detalle.

Con las ilustraciones ya detalladas, llegamos al momento de la verdad, enviar nuestras ilustraciones al cliente para la revisión final antes de dar el visto bueno definitivo. Si hemos sido exhaustivos en la revisión anterior (como comentaba antes) saldremos mejor parados ahora. Y así fue con este encargo, sólo hubo que aplicar correcciones menores antes de aprobarlo definitivamente y enviar los archivos preparados para su impresión.

Finalmente, una vez cerrado el encargo, ya sólo queda una cosa por hacer: ¡verlo expuesto y disfrutarlo! Lástima que en este caso esté en la otra punta del mundo…

Si tenéis curiosidad, podéis echar un vistazo a las ilustraciones finales aquí.

 

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