ILUSTRACIÓN DIGITAL VS ILUSTRACIÓN TRADICIONAL: VENTAJAS, INCONVENIENTES Y CÓMO COMBINARLAS PARA ILUSTRAR LA CIENCIA

¿En cuál de las dos debería centrarme? Esta es una pregunta habitual, especialmente para aquellos que temen que la ilustración digital haya ganado terreno a la tradicional cuando nos sentimos más cómodos con esta última. Para resolver estas inquietudes, los docentes de Ilustraciencia Jaime de la Torre, Román García, Alberto Guerra y Hugo Salais comparten con nosotros sus puntos de vista.

Todos los ilustradores coinciden en una cosa: la ventaja de la ilustración digital a la hora de editar la obra en cualquier momento de forma sencilla

Esto es especialmente importante en el ámbito laboral, donde las obras se someten a repetidas revisiones por parte del cliente. “La posibilidad de hacer y desahcer con CTRL+Z permite corregir errores rápidamente”, señalan Salais  y Guerra. “En tradicional esto se complica, e incluso se tiene que volver a empezar de 0 una ilustración que debe modificarse”, coincide de la Torre.

Pero ese no es el único recurso que aporta flexibilidad a la hora de trabajar. El sistema de capas permite compartimentalizar el trabajo y experimentar fácilmente, por ejemplo, con el color o los efectos. Además, el trabajo digital ahorra tiempo en la generación de distintos formatos para web o impresión.

¿Y el zoom? Salais lo describe como un arma de doble filo: aunque nos sirve para acercar y alejar la imagen para editar los detalles más pequeños, precisamente eso nos hace perder la sensación de escala, la percepción espacial.

De la Torre no veía ninguna desventaja hasta hace poco: “Necesitas electricidad, baterías y energía. Con el reciente apagón, o cortes de luz que puede haber en algunas zonas, el flujo de trabajo se complica e imposibilita.”

Hablando de inconvenientes, los ilustradores destacan la dificultad de conseguir efectos y acabados característicos de los medios tradicionales. “Gran parte de mi trabajo con técnicas digitales tiene que ver con emular el comportamiento de los pigmentos y crear texturas y acabados tan ricos como los tradicionales”, comenta García. 

Para Guerra, la pérdida de la sensación manual y sensible de lo orgánico, como sentir la tinta, el grafito, el papel o la sensación de fluidez de la acuarela, es un inconveniente a resaltar. Además, “no puedes tener originales físicos como estudios, apuntes, bocetos o libretas de campo, que constituyen ya una obra artística como objeto; la única manera de conseguirlo es a través de una impresión que no siempre va a respetar los colores que uno ve en pantalla por la conversión al sistema CMYK o por fallos en la calibración del monitor y la salida a impresión.

Cómo combinar la ilustración tradicional y digital para potenciar tus obras

La respuesta es únánime: sí, la ilustración tradicional y digital pueden combinarse para potenciar tus obras.

“Se pueden combinar de muchas maneras, por ejemplo, haciendo una ilustración tradicional y luego digitalizándola para «limpiarla», añadir retoques o efectos”, apunta Salais. 

Así lo hacía también García en sus comienzos: “Cuando di el salto de las herramientas tradicionales a las digitales, partía de bocetos elaborados con medios tradicionales que después combinaba, retocaba y coloreaba en digital.”

En el caso de De la Torre, su mayor barrera con la ilustración digital fue el color. Aunque ahora lo hace todo directamente en Photoshop para ahorrar tiempo y espacio de trabajo, muchos artistas realizan bocetos e ilustraciones a mano, por ejemplo, con grafito o acuarela. Luego la escanean y aplican los colores en digital en distintas capas usando los modos de fusión de los programas de edición. De este modo, mantienes la sensibilidad del trazo manual, respetas la textura del material y a la vez puedes modificar la ilustración, obteniendo resultados artísticamente muy ricos.

Combinar ambas técnicas tiene sus dificultades. García relata que le costó mucho trasladar sus habilidades de dibujo a una tableta gráfica. La mecánica mano-ojo es completamente diferente. Con la llegada del iPad o las tabletas con pantalla, ese paso inicial dejó de tener sentido en mi flujo de trabajo. 

En definitiva, tanto la ilustración tradicional como la ilustración digital tienen sus pros y sus contras. De ti depende cómo utilices ambas técnicas para conseguir los mejores resultados posibles dependiendo de aquello con lo que te sientas más cómodo y de las características del encargo que recibas.

Si te interesa empezar a utilizar técnicas digitales para convertirte en ilustrador científico y naturalista, y si lo que han compartido nuestros docentes te ha ayudado y quieres aprender más, te animamos a consultar la información de los cursos Ilustra Arte Digital, Ilustra Digital, lustra Infografía e Ilustra Paisaje Digital.

 

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