“Probablemente, el estilo personal del dibujante juegue un rol importante y cada vez mayor en el campo de la ilustración. En un entorno con abundancia de oferta, con IAs generativas y otros desafíos, el estilo personal es el valor diferencial que uno puede aportar frente a todo ello.”
Estas son las palabras de Hugo Salais, ilustrador científico profesional y docente del curso Ilustra Digital en la Academia Illustraciencia. En el contexto tecnológico, social y laboral en el que nos encontramos, muchos ilustradores se hacen esta pregunta a la hora de crear su portfolios y decidir cómo desarrollar sus habilidades. ¿La opinión de Salais se aplica también el campo de la ilustración científica y naturalista?
Según el ilustrador Jaime de la Torre, docente de Ilustra Arte Digital, “el estilo juega un papel fundamental, pero lo veo más importante y decisivo en otras ramas como la ilustración editorial y publicitaría”. En cambio, De la Torre ve más decisivo el hecho de que en tu portfolio o web abunde la temática de la ilustración científica.
Por otra parte, ¿qué es el estilo personal? Es algo que se crea con muchos años de práctica continua, dibujo y técnica. En opinión de Alberto Guerra, docente de Ilustra Paisaje Digital, aunque sea en otras ramas de la ilustración, “una vez que encuentras el punto donde eres conocido por ello, es por lo que muchas veces los clientes te reconocen y hacen lo posible por que tú seas quien ilustre y de vida a sus trabajos o investigaciones; así que sí, crear un estilo ayuda mucho a conseguir buenos proyectos.”
¿Pero podemos llegar a alcanzar un estilo personal? ¿O este cambia con el tiempo y la evolución del artista? El ilustrador Román García, docente de Ilustra Infografía, sigue la línea de Guerra y habla de estilo como la intersección entre las referencias que te han marcado, las cosas que te gustan —que construyen la imagen mental de cómo quieres que se vea tu ilustración— y hasta dónde te permiten llegar tus habilidades. “La evolución de un ilustrador consiste en adquirir las habilidades necesarias para alcanzar esa imagen mental. Como continuamente surgen nuevos proyectos y referencias artísticas, esa imagen mental también cambia. La consecuencia es que, por suerte, esa evolución no acaba nunca.”
¿Cómo ha evolucionado la ilustración científica con la llegada de herramientas digitales avanzadas como el modelado 3D?
No solo el estilo de artista puede evolucionar con el tiempo. También lo hacen las tecnologías con las que trabaja. Un ejemplo de ello es el uso de programas que permiten generar imágenes 3D. La ilustración se ha ido despegando del terreno plano (2D) a uno donde podamos experimentar con la tridimensionalidad.
“El modelado 3D es para mi una herramienta clave —comenta Salais—. Cuando nuestro trabajo consiste en interpretar gráficamente realidades complejas y simplificarlas para hacerlas comprensibles, el modelado 3D resulta un recurso muy útil tanto en la comprensión inicial como en la representación final de ese objeto o realidad compleja.”
Algunos ejemplos nos los muestra De la Torre: “Ya se puede modelar un entorno donde podamos animar una célula por dentro o un vuelo en la vista de un águila. Eso abre un mundo de posibilidades a muchos artistas nuevos que podrán recrear con precisión científica algo que puede verse en todos sus ángulos y dimensiones. Eso sin mencionar la posibilidad de hacer animación: la animación científica, o la ilustración científica 3D ya es un campo individual y propio dentro de la ilustración para las ciencias.”
Según García, en la ilustración científica, sólo hemos empezado a rascar la superficie de lo que ofrecen las herramientas digitales. Aún hay muchos profesionales haciendo trabajos excelentes con medios tradicionales, pero llega un momento en que técnicas como el modelado 3D desbloquean nuevas soluciones a problemas y abren campos de trabajo completamente nuevos. “Cada vez surgen más herramientas digitales con aplicaciones interesantísimas, y es fácil quedarse atrás. Pero es nuestra obligación profesional estar al tanto de esas nuevas tecnologías.”
El ejemplo más actual y llamativo de esto, es sin duda la llegada de la inteligencia artificial. ¿Afecta esto al estilo personal del que hablábamos antes y al trabajo del ilustrador científico?
¿De qué forma la inteligencia artificial cambiará la profesión del ilustrador digital?
La inteligencia artificial ya está transformando muchas áreas de nuestra vida, y la ilustración no es ajena a este fenómeno. Sin embargo, Salais cree que la ilustración científica no va a recibir un impacto tan fuerte como otros ámbitos. Esto, incluso aunque haya gente y clientes que usen la IA para generar material gráfico más bien “cutre” y barato, como señala De la Torre.
Como dice García, la IA ha llegado para quedarse, y cuanto antes lo asumamos y nos enfoquemos en cómo podemos aplicarla a nuestra profesión, menos probable será que nos quedemos obsoletos: “Yo viví el auge de la ilustración digital y recuerdo escuchar un discurso parecido: si suponía una amenaza para los ilustradores tradicionales y las implicaciones éticas de su aplicación. Hoy en día, esas técnicas están plenamente normalizadas y las técnicas tradicionales no han desaparecido. Es cierto que la velocidad del cambio en esta era de la IA no es comparable, pero, al igual que entonces, la clave está en aprender a integrarla en el día a día para encontrar nuestro lugar en el panorama profesional. Lo importante es el valor añadido de tus trabajos, no la técnica que utilices para resolverlos.”
¿Y qué valor añaden los ilustradores científicos? Para empezar, según De la Torre, es imposible que la IA realice una infografía con datos, ilustraciones, gráficas vectoriales, iconos, y que todo sea riguroso y perfecto.
En esta línea, Guerra apunta a que la IA puede ayudar a los artistas a agilizar procesos de trabajo, como lo hizo la ilustración digital. Sin embargo, recordemos que “la IA podrá ser lo más hiperrealista posible, pero no cualquier dibujo realista es ilustración científica; al menos por ahora, no va a poder discernir entre taxones que definan una especie de otra, no sabe diferenciar entre una pata o un pedipalpo, una pluma primaria o terciaria.
Por último, Salais apunta lo siguiente:“Las IAs generativas, al menos las actuales, necesitan grandes cantidades de imágenes preexistentes para «aprender» a representar algo, pero precisamente en la ilustración científica solemos trabajar en los límites de lo conocido. Muchas veces incluso acabamos dando entidad visual por primera vez a las cosas. Estamos para ilustrar lo que no se ha ilustrado nunca.”
Si quieres seguir los consejos de los docentes de Illustraciencia y no quedarte atrás en cuanto a las aplicaciones de la ilustración digital se refiere, te animamos a consultar la información de los cursos Ilustra Arte Digital, Ilustra Digital, Ilustra Infografía e Ilustra Paisaje Digital.

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